Casa Lao | Un relato arquitectónico en Guadalajara

Casa Lao se encuentra en un gran jardín, por el cual han pasado los años y las personas; es una casa, pero también es un cuento. Si es cierto que casas como ésta están hechas de espacio, también lo es que están hechas de tiempo, y de historias.

Algunas casas se encuentran dentro de grandes jardines porque han intentado huir de la ciudad. Ésta casa, además de personaje, cuento y jardín, también es una morada. Los ritmos de la casa se entienden cuando se acompaña a sus personajes.

Casa Lao

La memoria de Casa Lao como arquitectura viva

Hay que decirlo con claridad: no todos los personajes de éstas casas son humanos. Lo más importante de la casa son sus personajes y sus relaciones. Hay  personajes que son muros, que están formados de simpáticos personajes similares a ellos pero más pequeños: los ladrillos. Hay personajes que son piedras, otros que son ventanas luminosas, patios insospechados, memorias, tiempos, colores y escaleras improbables.

Casa Lao

Casa Lao es un cuento ha tenido muchas vidas, propias y de ajenos; cada una de ellas ha acogido a ciertos personajes, y aunque le avergüenza, tiene sus favoritos. El tiempo –personaje– es primo de la ensoñación y la memoria. Cuando la casa se derrumba, abandona o renueva, vidas pasadas y futuras siguen habitando en nuevos y viejos inquilinos: muros, fantasmas, plantas, sol, humanos, baldosas de cantera y bichos conviven a diferentes tiempos. No han faltado las personas que, en aras de amistar con los muy futuros pobladores de sus casas, dejen mensajes ocultos entre las piedra de sus patios. La memoria es un personaje que también está hecho de muchos personajes.

Casa Lao

Renovación y continuidad: la paradoja arquitectónica

En ocasiones por las casas aparecen personajes arquitectos, que son muy parecidos a los inquilinos, salvo porque su estancia es considerable –y relativamente– más breve. Quienes somos personajes arquitectos, encontramos una escena de la casa que también es jardín que también es cuento; ponemos toda nuestra energía no para habitar el espacio que ocupa en conjunto todo aquello, sino para desaparecer y hacerlo vacío –habitable– al tiempo que permanece lleno de los objetos, luces, y sonidos que lo pueblan. Enorme paradoja la de los arquitectos, que decimos cosas que otros han dicho antes y construyen cosas que otros han construido antes. Los arquitectos traen a la luz personajes de la materia, el cuerpo y las imaginaciones (sonoras, lumínicas, anecdóticos telones, ladrillos y aire…) proponiendo en ella el hueco donde otras vidas puedan habitar, desplegarse, desarrollarse y ser miradas, consideradas y acogidas por otras vidas más.

Casa Lao

Algunos registros se tienen: ésta casa pasó por las manos de dos arquitectos, Juan y Carlos, en 1987 (antes hubo otros que ya no se recuerdan). Sus personajes imaginarios y tangibles aún la pueblan con traslúcidas ventanas y memorias. Treinta y cinco años después, ha pasado por nuestras manos para participar como arquitectos del teatro del mundo que es un jardín, una casa, un cuento, una morada. Algunos arquitectos creemos en la arquitectura como cuento –llamada a narrar el mundo– y como relación entre personajes, acompañamientos y escuchas. El escenario de los jardines y las casas no termina, es el congreso del mundo, una historia de arena. En mil años las piedras darán cuenta del devenir natural de los tiempos y las cosas. Entonces personajes y personajes serán irreconocibles unos de otros.

Ficha técnica

Ubicación: Zapopan, Guadalajara, Jalisco.
Autores: 
-Proyecto 2022 de Taller Orduño Monraz
-Proyecto 1987 de Juan Palomar y Carlos Petersen

Equipo:
Diego Orduño
Diego Monraz
Alejandra González
Inés Plasencia

Fotografías:
Juan Rodríguez

Proveedores:
Lignum Carpintería de Sitio
Homa
Mooma mosaicos