En el marco de Design House México 2026, HARMOS y FRANK presentan UMBRAL, una instalación que transforma el acceso arquitectónico en una experiencia sensorial donde la materia, la luz y el cuerpo se encuentran.
¿Qué sucede en el instante en que dejamos el exterior, pero todavía no pertenecemos al interior? Ese momento de transición, que habitualmente pasa desapercibido en nuestra experiencia cotidiana, se convierte en el protagonista de UMBRAL, una propuesta desarrollada por HARMOS × FRANK para Design House México 2026.


Lejos de entender el acceso como un simple espacio de circulación, el proyecto propone detenerse y observar las relaciones que se construyen entre el cuerpo, los objetos y la arquitectura. Una invitación a reconsiderar la manera en que habitamos los espacios y experimentamos sus límites.
El umbral como experiencia arquitectónica
En arquitectura, los umbrales suelen entenderse como elementos que separan dos condiciones espaciales: el interior y el exterior, lo público y lo privado, el movimiento y la permanencia.
Sin embargo, UMBRAL cuestiona esta interpretación al convertir la transición en un espacio con identidad propia.
A través de decisiones relacionadas con la escala, la proporción y la disposición de los elementos, la instalación modifica la percepción del recorrido y propone una experiencia en la que atravesar un espacio deja de ser una acción automática.
La luz desempeña un papel fundamental dentro de esta narrativa. Sus variaciones a lo largo del día transforman la percepción de las superficies y revelan nuevas relaciones entre los materiales, los objetos y sus usuarios.


La propuesta plantea así una arquitectura que no solamente se observa, sino que se experimenta a través del tiempo y del movimiento.
HARMOS × FRANK: un diálogo entre arquitectura y objeto
UMBRAL nace de la colaboración entre dos aproximaciones complementarias al diseño.
Por un lado, FRANK aborda el proyecto desde la experiencia espacial, el recorrido y la escala arquitectónica. Por otro, HARMOS introduce una exploración centrada en la materia, la geometría, la proporción y la lógica constructiva de los objetos.


El resultado es una composición donde arquitectura y mobiliario dejan de entenderse como elementos independientes para formar parte de un mismo sistema espacial.
Esta integración plantea una reflexión sobre el papel de los objetos dentro de la arquitectura: más allá de su función utilitaria o decorativa, pueden intervenir activamente en la forma en que percibimos y habitamos un lugar.
Diseño mexicano entre materia, proporción y sensibilidad
Fundado en 2014, FRANK es un estudio de diseño que explora la relación entre los objetos, el espacio y la vida cotidiana.
Su práctica abarca mobiliario, diseño coleccionable y ediciones limitadas, integrando materiales de origen mexicano, procesos artesanales y tecnologías contemporáneas de producción.
HARMOS, por su parte, desarrolla una visión del diseño basada en el equilibrio entre materia, estructura y pensamiento. Su trabajo busca construir sistemas coherentes donde las decisiones formales responden tanto a criterios técnicos como a una sensibilidad estética.


Bajo la dirección creativa y curaduría de Alan Frank, ambas propuestas convergen en UMBRAL para explorar nuevas posibilidades de interacción entre el diseño de objetos y la experiencia arquitectónica.
La instalación cuenta también con la colaboración de Porcelanosa y la producción de Isaac Uribe.
Design House México 2026: nuevas formas de experimentar el espacio
Como parte de Design House México 2026, UMBRAL invita a los visitantes a reconsiderar un elemento arquitectónico que suele pasar inadvertido: el acceso.


Su propuesta pone sobre la mesa una pregunta relevante para la arquitectura y el diseño contemporáneos: ¿cómo pueden los espacios transformar nuestra percepción del tiempo, del movimiento y de nuestra propia presencia?
Más que ofrecer una respuesta definitiva, UMBRAL construye una experiencia que invita a detenerse, observar y reconocer el valor de esos instantes intermedios que también forman parte de nuestra manera de habitar.
Porque, en ocasiones, la arquitectura no necesita conducirnos a otro lugar, sino simplemente invitarnos a permanecer un momento.


